El amor no puede florecer en una sociedad basada en el
dinero y en el trabajo mediocre; requiere una libertad económica y personal total, tiempo para el
ocio y la oportunidad de comprometerse en actividades intensamente absorbentes y
emocionalmente satisfactorias; tales actividades, cuando se comparten con aquellos a quienes se
respeta, desembocan en una profunda amistad.