Tantas veces me habré desvanecido en este cuarto tan pequeño y tan impropio en sus comienzos,
en algunas ocasiones debajo de la cama golpeando mis rodillas con las tablas que sostenían el colchón escuchando mil veces la misma canción
‘’you soft and only you lost and lonely you just like heaven’’.
Solo con mis banales pensamientos,
mirando el techo por una fisura de la cama;
un techo blanco
un poco agrietado,
mal pintando,
lleno de telarañas.
Ahí estaba yo sin casi gesto alguno; mis ojos que parpadeaban al ritmo más lento posible.
Era como si al huir de todo hubiera encontrado el vacío que tanto placer me causaría.